Fin de semana en Casa Benito. Jubilación y cumpleaños infantil.

La semana pasada tocó pasar el fin de semana en Turismo Casa Benito, una casa rural situada en Vilanova de Arousa en la que, además de poder pasar un buen fin de semana con la familia o amigos, permite organizar eventos.

Desde el principio esa era la idea que buscábamos y, nada más verla, supimos que era el sitio ideal. Una casa amplia, bien distribuida, perfectamente decorada y con un jardín espacioso sin estorbos ni peligros.

La jubilación la preparamos para el mediodía, era sorpresa y, la excusa, desde un principio, era el cumpleaños del niño, el pasar un fin de semana con la familia y ayudar al pequeño a soplar las velas, por lo que no nos fue difícil llevar a la homenajeada hasta el lugar indicado.

Para asegurar que entrase por la finca, colocamos un cartel de “Bienvenidos” y unos globos que señalaban al portal.

Con una pancarta reciclada de la jubilación de mi padre y, las maletas del photocall de una boda pasada, la recibimos al grito de… ¡SORPRESA!.

Las maletas contenían todos los libros utilizados a lo largo de su carrera profesional como profesora.

     

Para el photocall nos inspiramos en la antigua foto de colegio de recuerdo escolar, preparando un marco con el típico mapa de España de fondo.

Finalmente, el libro de firmas se volvió a encargar en “El taller de Mabel”, en donde decidimos hacer una similitud con una libreta cuadriculada.

     

Todos los aperitivos se colocaron en una par de mesas en el exterior y, terminada la fiesta de jubilación, se preparó la mesa para la fiesta infantil.

La temática escogida era “Caperucita roja”, debido a un juego de platos y vasos que encontré en un comercio de artículos de fiesta y por ser uno de los cuentos que trabajaron en la guardería.

Se utilizaron bandejas de mimbre para la fruta y bizcochos, botes de cristal para los chupa chups de bizcocho y chocolate y se dejaron los platos para los snacks, decorados todos ellos con mantelitos de cuadros acorde con los platos.

Con arpillera y una puntilla se preparó un mantel para la mesa y, los troncos utilizados en anteriores trabajos, se usaron como soportes para colgar el nombre del niño, decorados con cestitas, cajas y plantas artificiales para dar, al conjunto de la mesa, un aire más campestre.

     

Aunque no soy buena repostera, preparé la tarta de la abuela intentando recrear un bosque con troncos, árboles y los personajes del cuento. Aunque por ahí se encuentran verdaderas obras de arte, no soy muy amiga del fondant y me apetecía prepararla yo misma, así que una servidora hizo lo que pudo.

Pienso que tampoco quedó tan mal…

Finalmente me despido no sin antes felicitar a los dos homenajeados. A la abuela para que disfrute del retiro y, al pequeño, por su tres añitos recién cumplidos.

¡FELICIDADES!

 

 

 

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